Hasta hoy
no sé donde te escondés.
Eres como ese objeto querido
que uno olvida en su propia casa
y luego ya no se encuentra
en ningún cuarto
en ningún ropero
ni en el rastro del pasillo
descuidado de la memoria.
Entonces,
te hacés nostalgia,
sonrisa,
te hacés pequeñita,
y dolés, amor,
no como un cataclismo
si como duele una astilla,
una bala,
o te quiebra un silencio...