Austin Mora

Nadie los ve

En San José,la ciudad corre,corre para no sentir.
Corren los trajes, las agendas,las sonrisas apretadas en oficinas de aire frío.

Afuera,una mujer ofrece trenzas caribeñas.
No grita.
No interrumpe.
Solo pide con los ojos.
Y todos pasan.
Como si no la escucharan.
Como si no estuviera.

Unos metros más allá,frente al Mercado Central,un hombre con una llaga abierta
es parte del paisaje.
Una herida al sol,una pregunta tirada sobre el concreto.
Y nadie se detiene.
Nadie pregunta:
¿ha comido?
¿tiene frío?
¿dónde dormirá esta noche?

No es una excepción.
Es costumbre.
Es sistema.
La ciudad está llena de cuerpos invisibles,de voces que se pierden entre cláxones,de historias que nadie quiso escuchar.

Dicen que el pobre es pobre porque quiere.
Porque no lucha, porque no trabaja,porque es flojo.
Pero no.
No es eso.
Es que el pobre nació abajo,y nunca hubo una mano que lo levantara.
Nació con la estadística en contra,con el techo goteando,con hambre heredada.
Y la vida se le volvió cuesta.

No buscan lástima. 
Solo el derecho a ser reconocidos
como lo que son:
humanos.
Con nombre.
Con historia.
Con heridas que nadie se ha dignado a mirar.

La ciudad los traga.
Los ignora.
Los pasa por alto.
Pero siguen ahí.
Sobreviviendo entre migas,entre sombras,entre indiferencias.

Y mientras alguien los vea,mientras alguien los nombre,mientras alguien se detenga a mirar de verdad,no estarán del todo perdidos.

Austin Mora Badilla