Antonio Portillo

El cristal

 

No odia.
Muerde.

No elige la luz.
La deja entrar.
Y quiebra
lo que no cede.

El dinero no aplaza nada.
Le saca brillo al filo
hasta volverlo espejo.
El que paga
se mira
y lo llama razón.

No era el otro.
Era esto.

La mano cerrada.
La uña en la carne.
El filo creciendo
para no tocar
la falta.

Mira.

El débil pone la lengua
en el borde del vaso roto
como si todavía
mereciera azúcar.

El que piensa distinto
no alza un espejo.
Alza un martillo.
Y el cristal lo sabe
antes del golpe.

Ningún trozo es una cara.
Cada trozo
es una boca.

No caen al suelo.
Se quedan en ti.

Los llevas en la lengua.
En la encía.
Bajo la voz.

Caminas sobre ellos
y a eso
lo llamas dignidad.

Un día,
sin querer,
sin que nadie te mire,
escupes uno.

Sale tibio.
Sale rojo.
Tiene tu forma.

No brilla.
No nombra.
Solo corta.

Y sangra.

 

Antonio Portillo Spinola ©️