Me quedé aquí…
alargando mi aturdida necesidad.
Sumergido en mi condena…
con la pena tratando de cortejar mi terquedad,
con la melancolía…evadiendo mi inestable resignación.
Porque no quiero asumir mi frustración,
no me veo fracasado aún,
quiero pensar que sigues existiendo en mi porvenir…
y que eres parte de esta moribunda sensación.
Me quedé con el vacío de tu ausencia…
indagando en el supuesto,
dilatando la obsesión de que un día volverás,
y lo más seguro es que jamás lo harás.
Como algo recurrente a mi dilatado trajinar…
mi rutina te toma de la mano…
y te trae entre delirios…
a mi mundo de ficción.
Repetidamente…te subes a mi carrusel
y das vueltas en mi cabeza,
diariamente te apoderas de mi sensatez…
y lo único que vuelve es tu recuerdo,
y de nuevo insistes en tu aparición.
Pero engaño infamemente al corazón,
tu eres la más apacible alucinación,
y la más cruel porfía…
que poco a poco…somete a mi realidad.
Esta trama monótona y nociva…
es la historia de nunca acabar,
gira en el mismo dilema,
se repite casi por costumbre…
sin que nada ni nadie lo pueda evitar.
Esta es la verdad…que, aunque la niegue…
está causando mi inevitable final.