Jean Verlaine Rimbaud

Poema 2

Tras el aullido del viento

las ramas fueron libres;

las hojas muerta revoloteaban,

el polvo se volvía cuerpo.

 

Se nos va la tarde en un puñado

de rumor

y se arrodilla inflamando heridas

en la espalda,

para encontrar en algún lugar 

la fuente

de su mirada, quién se encuentra

atrapada

en la flor de la ensoñación.

 

El dolor que provoca un desgarre

son mil cuchillas enterradas,

mil truenos acariciando,

una poderosa fuerza que oprime.

 

Tras el aullido del viento

la nube se sonroja 

echando de su boca 

el fuego imparable del crepúsculo.