Una voz

El Perdón

Puedo perdonarte, pero no borrarlo.
Puedes absolverme para ignorarlo.
No podemos mas que jugar a la mentira,
el autoengaño y el sabotaje, conciencias cauterizadas.

Pero si yo no puedo mas que perdonarme,
y psicologiarme, fingiendo que nada pasó,
Rugen el tiempo y en el espacio
¿Ese acto no sucedió?
Busco en donde quiero, o encuentro lo que debo.
No puedo vivir una vida fingiendo que soy perfecto,
acepto mi delito y mi transgresión oscura,
el evangelio anuncia al oído palabras de luz,
 el arrepentimiento ahora es posible.


Aquí pongo la llaga y la sal evita que se pudra,
No puedo evitar la justicia de mis propias culpas.

Alguien ya carga con esa maldición en su propio cuerpo,
azotado una, dos, tres, cuatro veces...
la cuenta se perdió en la crueldad,
Pero Dios supo de nuestra maldad,
levantado como la serpiente en el desierto por el profeta,
El Hijo del Hombre fue erguido en la cruz sobre la calavera.
y todas las acusaciones incendiarias 
la furia tormentosa contra mí,

cayeron en su cuerpo inocente de delito alguno.

No hay camino más Justo que el de Cristo resucitado,
ni hay mas justificado ante el mundo que aquel
de quien el Señor es su abogado Santo. 

A ti que dices que el mundo entero no lo merece,
tu boca evoca una verdad imperecedera pero a medias,
Ese acto ya fue consumado; el amor sangró,
fue traspasado, y aún así se entregó en resurrección.
Por ese mundo entero  que no lo merece
mi boca también evoca una verdad imperecedera
un pequeño acto que tiembla en la macroeternidad
\"creer en su Señorío\"
de las palabras de fuego:


\"Si confesamos nuestros pecados,
Él es fiel y justo para perdonarnos los pecados
y para limpiarnos de toda maldad.\"