Cristales de agua acarician mi rostro,
En un baile lento, sin ningún gozo.
Carrera por camino al cual no llego,
Porque no sé cómo, o porque no quiero,
Pero me quedo siempre en el comienzo.
Clavada en ese final, que no quiero,
el punto donde se quebró mi vuelo,
en el que agonizo por este enredo.
Sin viento que me empuje a remontar,
Allí, en ese tiempo sin segundero,
Alas abiertas sin aletear:
Como esclavizada en mi libertad.
Pero, que no te engañe mi quietud,
Cuida que no te desvele mi sueño;
Pues no he olvidado como volar:
El secreto es que sigilosa espero
un singular viento para remontar.
Liana Noviembre 2014