Amigos de letras
no se presentan.
Se leen.
Se reconocen en la grieta
de una \'coma\' mal puesta...
en el temblor que deja un verso
cuando toca el alma.
Amigos de letras
no comparten sangre.
Comparten cicatrices.
En el lenguaje, no preguntan...
¿Cómo estás?
Preguntan...
¿Qué escribiste hoy
que te emocionó o dolió?
¡Y esto basta
para saberse vivos!
Compañeros de letras:
dos sombras que respiran
en la misma brecha
donde nace el verbo.
Nhylath