El Misterio del Tres
En el umbral del tiempo, la historia se ha escrito
bajo el sello sagrado de un número infinito.
Fueron tres los juicios que la sombra dictó,
Herodes, Caifas y Pilatos, el eco que resonó.
Tres las condenas marcadas en el frío del metal, cargar la cruz,
el látigo, el dolor atroz y final, treinta y nueve latigazos
y la cruz por calvario, la entrega absoluta en el destino diario.
Tres lo negaron en el frío de la ocasión:
Pedro el arrepentido, Judas la desolación, y aquel mal ladrón
que al borde del abismo final cerró sus ojos a la compasion,
negandose el perdón de Dios.
Tres los patriarcas que la fe sostuvieron,
Abraham, Isaac y Jacob, raíces que florecieron,
y Él, el Alfa y la Omega, el destino y la razón,
la conclusión de todos, la única redención.
Tres veces intentó Balaam con su lengua de fuego
maldecir a Israel, perdiéndose en el juego,
mas la voz del Altísimo quebró su vana ambición.
Tres ángeles junto a Abraham en Mambre, marcaron
bajo la encina, testigos de una alianza sagrada,
la promesa divina de salvacion en la tierra ya sembrada.
Tres en el Paraíso tejieron el destino humano,
Adán, Eva y la Serpiente, el principio lozano,
donde el fruto prohibido marcó nuestra caída y
la senda del hombre quedó para siempre comprometida.
Y en el centro del Todo, en el alba del canto,
Tres la Trinidad: el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.
Un solo misterio, un solo latido en el viento,
la luz que sostiene al mundo en cada momento.
MAURO Y GEMINIS