Prevalencia
No sirve erguir columnas de cartón
ni untar de miel la espina del engaño.
No sirve declarar que es bueno el año
cuando el invierno hiela el corazón.
Tejer puedes un nombre y un decoro,
vestir de seda el fondo del deseo,
jurar que el agua clara es un trofeo
mientras el cieno mancha lo que es oro.
Pero el barro es el barro. No transige
ni al voto ni al poema en cuanto expresa.
La rama seca niega al que la besa
con llanto artificioso donde elige.
No puedes ser un árbol sin raíces
ni estrella luminosa cual escarcha.
El peso de la vida está en la marcha:
debajo de una herida y cicatrices.
Pues quita ese disfraz que va de prisa.
Desnúdate de siglas y papeles.
Empuja lo que alienta y da niveles
y no la caravana de la risa.
Acepta ser entonces como el cieno:
no canta, pero funda la cosecha.
No mira ni al reloj ni hacia a la fecha,
tan solo prevalece en lo que es bueno.
Samuel Dixon