Me desplazo sin rumbo fijo,
allá donde me arrastre el viento.
No soy más que una pupila
hambrienta de aprender.
Me llama la penumbra,
me reclama junto a ella.
Pero no me alcanzará.
De mí depende seguir adelante.
No me detendré.
Conquistaré la cima
por el bien de mi ser.