Podría decir que me rompe el alma recordar todo aquello y darme cuenta que tuve en mis manos la felicidad tanto tiempo y no lo vi. Una voz dentro de mí gritaba “es el”, no lo dejes escapar, pero no escuche. Podría decirlo, pero no puedo porque no hay alma, nada queda en su lugar, estoy vacía, gracias a mi triste cobardía.
Es raro otra vez dejar salir palabras desde mis manos, imaginar que es posible rehacer lo perdido, pero me gusta la sensación. No paran de moverse y dicen tantas cosas que no logro ordenar las ideas.
Me gustaría poder ser más clara y que se logren entender mis letras, pero el resumen más breve seria… Fui feliz sin pensarlo, hasta que cuando pensé ser feliz ya no lo era en realidad. Que extraño, ni yo lo entiendo, podría también decir que estuve llena de expectativas y sueños hasta que me arrancaron de cuajo toda sensación de felicidad y me prohibieron intentar ser yo otra vez.
Espero poder seguir mañana con mis locas letras e intentar transmitir con ellas lo que estuvo oculto en mí por tantos años. La niña que escribía garabatos en un papel sin esperar que fuera importante, pero eso era suficiente para ella.