Sergio Alejandro Cortéz

Traición

Traición

 

Llegó a mi vida
como lluvia buena
sobre la tierra seca.

Me vio solo, eso fue.

Le abrí la puerta,
le cebé mates,
le compartí la única harina.

Me hizo contarle mis secretos.
Y los que no le conté,
se tomó el trabajo
de venir a buscarlos.

Entró a mi habitación prohibida,
urgó rincones,
adivinó mis claves.

Y cuando creyó
saber todo de mi vida,
quebró la calma.

Después se fue.

Y quedó un caos:
silencios.

Yo también quise
que le doliera.

Justo ahí
donde más arde la venganza.

Pero el valle me enseñó otra cosa.

Las sierras no bajan
a pelear con el viento.

Permanecen.

Dejan que la tormenta pase
mientras siguen de pie.

Ahora dejo que el aire del valle
arrastre despacio
todo lo que ya no sirve.

Aunque todavía duela.

Porque hay heridas recientes
donde hasta el viento
parece un cuchillo.

Fue traición, sí.

Y aun así
prefiero no llenarme de odio.

Sigo solo, sí.

Pero tal vez mejor así.

 

La tierra también parece muerta
antes de septiembre.

Y sin embargo
vuelve a llenarse de verde.

 

 

Sergio Alejandro Cortéz
Villa Dolores, Valle de Traslasierra, Córdoba, Argentina.