Nadie lo entenderá, lo sé y no importa
estos son mis abismos y alguna vez me asomo a ellos
y me veo pequeña con esta indefensión tan aprendida
y en los ojos grabada, la mirada del miedo.
He aprendido despacio
mi única verdad, mi único credo
que no por más espinas, nacen mejores rosas
que no por más dolor te acostumbras primero.
Nadie lo entenderá, lo sé y no importa
hay veces que regreso a beberme el veneno
y transito las calles donde las mariposas
se posaban sedosas al borde de tu pelo.
Y maldigo las calles y maldigo las rosas,
y te escupo en el suelo
cuando sé que te busco pero ya no te encuentro
Y me empapa la lluvia y me embriago en los bares
mientras beso despacio un pliegue de tu cuello.
Nadie lo entenderá, lo sé y no importa
cada día resucito y cada noche muero
y en los bancos del parque voy pintando tu nombre susurrándole al aire que ahora ya no te quiero
y me alejo despacio sumergida en un vaso
de whisky de garrafa hasta arriba de hielo.
Inma Diez