Quiero creer en
la tan difícil esperanza
de que no tuviste
intenciones
de hacerme
daño; pero, verás,
el simple hecho
de seguir viviéndome,
viviéndote,
gozando, riéndote,
jugando con la
desesperación
de un ser humano
que no entiende
el desastre que
hay a su alrededor,
pero que aun así
lo habita
y ama ese caos...
Que no es más
que un pobre
hombre
que pensó y acabó
creyendo cruelmente
en la esperanza
de por fin haber
encontrado la
felicidad
en medio de tanta
confusión
que hay en la vida
y sabiendo que esta
está llena de cortas
esperanzas;
termino, entonces,
por no comprender nada.