Reb Liz

La Forma en Que Quiero Ser Amada

—¿Cómo sería tu hombre ideal? —me preguntaron una vez.

 

Y por un instante,

me perdí en mis pensamientos.

 

Navegué entre recuerdos,

sentimientos,

y todos esos sueños silenciosos

que guardo en el corazón.

 

Entonces sonreí.

 

Porque comprendí

que nunca quise un amor perfecto.

 

Solo uno verdadero.

 

—Mi hombre ideal… —respondí despacio—

debe amarme de verdad.

 

No con palabras vacías,

ni con promesas que el tiempo rompe.

 

Quiero a alguien que me respete,

que confíe en mí incluso en mis silencios,

y que jamás me haga sentir sola

mientras sostiene mi mano.

 

Bajé la mirada un momento,

sonriendo apenas.

 

—Y sí…

quiero que sea solo mío,

así como yo sería solo de él.

 

Pero no quiero ser únicamente

la novia que algún día se convertirá en esposa.

 

Quiero ser mucho más.

 

Quiero ser su amiga,

la persona con la que pueda reír hasta olvidar el mundo,

con quien pueda hablar durante horas

sin cansarse jamás.

 

Quiero ser su refugio

después de los días difíciles.

 

Su calma.

Su hogar.

 

—Quiero ser su confidente —susurré—,

la persona en quien pueda confiar incluso sus miedos más profundos.

 

Y también quiero confiar en él.

 

Sin dudas.

Sin miedo.

Sin necesidad de fingir fortaleza.

 

Porque para mí,

el amor no es solo tomarse de las manos

ni decir “te amo”.

 

El amor verdadero…

es encontrar a alguien

con quien puedas ser completamente tú,

y aun así,

sentirte amado.

 

Y cuando terminé de hablar,

mi corazón sonrió antes que mis labios.

 

Porque entendí

que mi hombre ideal

no necesita ser perfecto.

 

Solo necesita elegirme…

cada día.