SI DOLIÓ… QUE SE BAILE
Te di las llaves de mi pecho entero
y puse flores donde había soledad,
me convenciste con un “siempre te quiero”
mientras tu sombra buscaba otra ciudad.
Yo te esperaba con el alma abierta
frente al camino que te vio partir,
pero el silencio golpeó mi puerta
y me enseñó lo que es el sufrir.
Y ahora regresas buscando el nido
con el orgullo medio malherido,
diciendo frases que ya no me creo
porque tus ojos ya no son mi deseo.
¡Ay, qué amargo sabor me dejaste!
Después de tanto que yo te entregué,
el corazón me lo hiciste pedazos
y entre tus manos yo me desarmé.
¡Ay, qué amargo sabor me dejaste!
Ya no te queda ni un poco de fe,
sigue tu rumbo, que en este baile
ya con tu ausencia yo me acostumbré.
Ya no me sirven tus falsas promesas
ni los suspiros que quieres fingir,
se terminaron todas las sorpresas
ya no hay más cartas que quiera escribir.
Mejor me quedo bailando en la arena
con el recuerdo de lo que no fue,
prefiero el ritmo que quita la pena
que andar mendigando tu querer.
¡Eso!
¡Que se sienta!
¡Báilalo!
Si dolió… que se baile.
¡Ay, qué amargo sabor me dejaste!
Después de tanto que yo te entregué,
el corazón me lo hiciste pedazos
y entre tus manos yo me desarmé.
¡Ay, qué amargo sabor me dejaste!
Ya no te queda ni un poco de fe,
sigue tu rumbo, que en este baile
ya con tu ausencia yo me acostumbré.
¡Y esto es cumbia!
Ya no te espero, corazón,
sigue tu baile… que yo tengo el mío.