De nuevo me encuentro solo. Comienzo a pensar que, sin ti, todo esto suena a soledad. Cada minuto destruye más mi pulso; me estreso y sufro.
De nuevo ha ocurrido: dependo de una persona para poder ser feliz. Una tragedia para mí, un halago para ella. Esto de pensar y pensarte, cada vez son cosas más punzantes. ¿Llegará el día donde nadie de mí podrá alejarte, o es el sueño de aquel día cuando me besaste?
De nuevo me concentro en el cielo, el sonido del viento sobando el cuerpo de las ramas, creando melodías que debilitan los recuerdos de ti, mi amada, que conecta mi mente y tus noches presentes... cuando todavía apoyaba mi cara sobre tu pecho latente.
Escribir esto me hace saber lo débil que, sin ti, me he vuelto. Posiblemente para toda la vida te quisiera tener, pero sería egoísmo puro de mi parte quitarle, a aquel que pasa y se cruza en tu mirada, esa mirada tan enamorada; mirada que me roba la vida como si nada.
Escribiendo esto, describo cómo anhelo tenerte... ¿Será así de triste y cruel mi abandono? Pero, simplemente, terminemos el pensamiento como cualquier otro, refugiado en mi mente.
— ABlasco67