No es lo mismo mirar desde el suelo
la azotea del alto edificio
como caminar hacia el precipicio
y no hay regreso luego del desvelo.
Como cuando se alcanza el cielo
y cae la nieve de los avatares
sobre la cabeza de ambigüedades
y los dolores lloran como consuelo.
No es igual mirar el minutero
cuando el conteo se hace regresivo ,
en soledad musita el desespero.
Como cuando te asfixia el aliento,
en detrimento de la esperanza,
porque de largura estás sediento.