MI REALIDAD
En la meta ya no queda nada, ni sueños por cumplir, ni pasos por dar, solo el silencio de lo alcanzado, el eco de todo lo que fue y ya no será.
Porque es en el trayecto donde vive la vida, donde nacen los sueños y también las heridas, donde se mezclan tristezas con alegrías, desgracias disfrazadas y bendiciones escondidas.
Ahí habitan las ilusiones, las aventuras sin mapa ni destino, los momentos que arden en el alma y nos recuerdan que seguimos vivos.
Una mirada no dice nada, y al mismo tiempo lo dice todo, como la lluvia cayendo en tu rostro, como un viejo mapa buscando un tesoro.
Y es que no todos ven con los mismos ojos:
Los que piensan, dudan y cuestionan, mientras otros aceptan en silencio sin preguntar, sin romper las formas.
Esta es mi realidad:
No está en la meta, sino en el camino, en cada caída, en cada latido, en cada instante, que me hace ser quien soy.