Quiero lamerte la tristeza,
conocer el sabor de tu melancolía.
Quiero besarte las cicatrices y las heridas,
esas que aún no sanan,
para sentir tu carne viva.
Quiero acariciar al monstruo que camina a tu lado
y hacerme su amiga,
que me cuente en silencio
por qué te visita,
qué nombre tiene el dolor que arrastras.
Quiero abrazar tus asperezas,
eso que escondes de todos:
lo feo, lo vil, lo sucio,
lo hostil, lo deforme.
Quiero rozar ahí mi piel
y contaminarme de tu gris,
para no dejarte solo
en ese invierno que te habita.
Quiero sostener tu cuerpo frío,
mirar tus ojos tristes
y llorar contigo,
aunque mis lágrimas
no muevan nada en el mundo,
aunque tu sombra siga ahí
cuando amanezca.
Y aun así, quedarme.
Quedarme a tu lado
cuando te rompes,
cuando te cierras,
cuando te hundes.
Quedarme
aunque no pueda salvarte.
Quedarme
para que duela menos.
Quedarme
porque eso también es amor.
Y aunque no sirva para nada,
volver a hacerlo
todo otra vez.
Escrito por: Annet Ramón
Ciudad del Carmen, Campeche.