Algunas personas son como el sol,
que con su energía alimenta al mundo.
Sostienen nuestra civilización,
con sus propias manos ganan sus frutos.
Otras personas son como la luna,
de hermosa apariencia y cambiante rostro.
Parecen tocados por la fortuna,
y su sola presencia encanta a todos.
Algunas gentes son como las nubes,
colosos flotantes que nos preceden.
Del calor sofocante ellas nos cubren,
refrescante agua y compañía ofrecen.
Y otras gentes son igual que planetas.
Ellos se mueven en paz y armonía,
preguntan, escuchan y te aconsejan,
ayudándote a organizar tu vida.
Y unos pocos son estrellas fugaces.
Te deslumbran con su luz de repente,
y aunque temprano su fulgor se apague,
su brillo permanece en ti por siempre.