ABSORTA CONSCIENCIA .
Se hace impasible sonido,
la presencia de la noche.
Cargada de sombría,
y desconocida indolencia.
Con una languidez confusa,
en tan imprecisa memoria.
Que no sabe adaptarse,
con deducible facilidad.
En ese sistema confinado,
como lugar impensado.
▪
Tendiendo un silencio casi infinito,
se instala un conservatismo.
De dudas que no reconcilian
proezas, que ya no son lo que eran.
Sobre esos aún pálidos,
y declinables recuerdos.
Que parecen estar en reposo,
sin movimiento consciente.
▪
Mientras se aprieta
esta hiriente soledad.
Contra este inevitable trance,
de ofuscada verdad, tan irónica.
Que con brevedad muere,
sobre una vencida vanidad.
▪
Ahora esta absorta conciencia, doblega cada indecisa hora.
¡ Que parece perder prisa !
Mientras se repliega...
en tanta absurda pesadumbre.
Toda continua distracción.
Que poco a poco...
hace indiferente la vivencia.
▪
Ahora declina introvertida,
ésta cruenta longevidad.
Como estremeciendo
con lóbrega extrañeza.
Todo aquello que acalla la voz,
con decadencia mortal.
▪
Es insistente y agotador,
este agobio de los años.
Cuando coexistente
es este decaído tiempo.
Que ha quedado tan atrás,
de lo que ya no está.
▪
Como queriendo socavar,
extraños y sentidos miedos.
Que reprimen la delgada certeza, de cada pensamiento coherente,
Durante cada hora descolgada
▪
Lúgubre hastio incierto, desgastando la temida sombra.
Donde expira en la niebla,
un desolado y frío resplandor.
Que nunca se ha ido,
más allá de su tristeza.
▪
Con ironia renuente.
Se recela la bruma,
que nubla las culpas.
Como retocando formas tristes, que van mirando hacia adentro.
Desde eso... que ahora,
es inverosímil estigma.
Que no identifica su derecho.
▪
Asi se confunde,
ésta imprecisa hora.
¡ Que no ha parecido ser !
¡ Una hora de olvido...!
¡ una hora más tarde !
Que todavía sostiene...
un aciago letargo, ¡ tan indolente !
¡ Que duele sin entenderse !
▪
Una hora que mira la soledad,
en cada acaecida sombra.
Que se aleja cada vez más,
de su larga travesia.
Que prefiere ahora olvidar...
Entre esas cosas vacias...
que es mejor no recordar.
▪
Porque también fueron cosas,
que dejaron honda huella.
En cada lagrima que no pudo evitar,
ni supo como explicar.
Con reservada coherencia.
▪
Mientras sigue retorciendo
el tiempo entristecido.
¡ Que nadie quiere mirar !
¡ Como ahora él...!
con entero silencio.
¡ Mira en fria soledad !
Mientras su propia piel muere,
como debilitada humanidad.
Autor Consuelo Sanchez