Antonio Portillo

Radiacion

Hay silencios humanos
más grandes que una galaxia.
Yo he visto a un hombre
guardar un secreto durante treinta años
y terminar orbitando
su propio centro oscuro.
Lo vi sonreír en las fotografías,
servir vino en las reuniones,
preguntar por la salud de otros
mientras dentro de él
colapsaba una estrella.
Nadie escucha el ruido
de una vida hundiéndose hacia adentro.
Los telescopios buscan señales inteligentes
en la profundidad del cosmos,
pero hay miradas humanas
emitiendo auxilio
desde hace décadas.
A veces pienso
que los agujeros negros
no nacieron en el espacio,
sino en el pecho de alguien
que aprendió demasiado pronto
a callar.
Y quizá por eso escribimos:
no para decir lo que ardió,
sino para dejar
su radiación.

 

Antonio Portillo Spinola ©️