DE PROFESIÓN, POETA
Había aprendido a leer y a escribir recientemente
pero ya se consideraba un poeta
y se había puesto a vivir como un bohemio,
a llevar una vida insalubre
alejada de los placeres más materiales
más simples y cotidianos,
y ya se consideraba un feliz ciudadano.
Solo le quedaba por delante
la tarea de redondear una texto largo,
una obra literaria vasta, rotunda, indiscutible,
algo sólido sobre lo que reafirmar su trayectoria
por el mundillo de las artes y las letras,
algo que le llevara a codearse
con los primeros espadas,
con las plumas más destacadas del hemisferio.
Gaspar Jover Polo