Esa mañana salió
el sol privado de fuerza
le dejaron las estrellas
un poco, de resplandor
fueron lágrimas de tierra
dolor de la luna llena
tristeza, la noche dio.
Se despertó un nuevo día
con la pena de saber
que por amar, por querer
anoche otra mujer
sin saber perdió la vida.
Rosas blancas y azucenas
que en el campo se marchitan
por las manos que codician
y a su vez, cumplen sentencia
obligadas por violencia
dando la vida que seca.
Ya no son las primaveras
ni los inviernos tan fríos
ni la mañana si quiera
ni la noche con sus brillos,
ya no tienen su belleza
cuando la muerte despierta
otro día entre alaridos.
Lloran las almas de pena
otra vida se ha perdido
otra vez cumple el castigo
quien menos lo mereciera,
esta mañana no brilla
la luz del sol en las calles
pues la noche quiso darte
esa sentencia prohibida.
Vuelve a surgir injusticia
por los hombres que no quieren
y pagan con sus mujeres
la carencia que ellos no tienen
entre manos asesinas,
vuelve a ser injusta muerte.
Llora la noche por ser
culpable de ser testigo
sabiendo que amanecer
ni es solución ni motivo
por perder otra mujer,
a manos de su asesino.