Tras despertar al desterrar sus propios demonios, sombras y laberintos mentales, por un camino andado fluyen sobre la marcha,
mapa de su existencia: maestros, faros y guías de su propio aprendizaje…
más vivos que nunca.
Por vivir en plenitud, aceptando y adaptándose al orden, al desorden o al desastre…
más vivos que nunca.
Por no temer a la muerte, sin rechazarla ni buscarla, simplemente aceptándola como parte del tránsito inevitable…
más vivos que nunca.
Por ser maestros, faros y guías de su propio aprendizaje, gracias al camino recorrido,
superado y comprendido, por ser firmes y dignos en su viaje...
más vivos que nunca.
Por un camino andado que les recuerda que están vivos de milagro…
¡más vivos que nunca!