Baltasar tarso

*El baúl de memoria y los recuerdos* tercer capítulo..

3. *Fuego, templo y las cigüeñas*

Y veo que voy creciendo, ya no soy tan niño.  
Pero me gusta el juego, y cuando el juego se hace verdadero se transforma en fuego.  
No juegues con ese fuego porque te puedes quemar.

Mirar al mar, al horizonte,  
ver que jugué tantas veces y no pasó nada.  
Y obré, y fui obrero, y talvez tuve un pedazo de cielo.  
Pero se dice que el cielo no se gana por obras.  

Y perdí, y llegó ese día,  
mis sentimientos humanos hecho humo  
versus verdaderas cicatrices, quemadura ya maduras.  
Y el tal Maduro sigue en terreno  
donde los grillos son infelices, leyenda y significado valor calificado.  
Pierde por fuego, y te quemas como un muñeco.

Y viví un tiempo en sus casa, en sus calles, en sus pasajes y en su gran libro.  
Él era rey de los arameos y otras cosas más.  
Estuve ahí y fui un más.  

Un día con él son como mil años,  
pero nunca tiene prisa y siempre llega a tiempo.  
Es el tiempo que nos deja,  
y en ese entonces me dejó música, eventos y un montón de amigos,  
hermanos de la época.  

Poco crecí, data es de oro.  
El fervor, el furor, y un lápiz que llenó más de un corazón de papel.  
Es el rol que tuve desempeñar,  
línea que expresé con todo mi sentir  
desde una caja grande, una calle o un templo del saber.

Vi también en ese templo que sopló ánimas y caja más pequeñas,  
reseña de aquel que dejó su nido y de ser polluelo.  
La gran faena en la que conocí, aprendí, desarrollé, practiqué  
lo que hasta ahora me llevo a un pensamiento único.

Esas aulas temporales en la tempestad,  
ese regocijo, o jolgorio como tiempo de salitre.  
Tres veces caí, tres me levanté, hacia visión nueva, misión, nuevo horizonte.  
Tal vez fui original, no lo sé.  

Me traje un montón de letras conmigo y un genio fénix a fuego.  
Ego no debo decir, también a flor de piel,  
y me instauré ante los cuestionamientos de los fieles.  
Y en un tiempo breve ya tenía mi primera cigüeña.  

Comenzó a escribirse la historia, mi travesía por este paisaje,  
algo dulce y algo salvaje, mi viaje con equipaje.  
En mi maleta atesoro mis responsabilidades, compromisos, y deberes con sus derechos.  
Acción y causas, o error y consecuencia,  
como decir “a hierro mata, a hierro muere”, o “sangre por sangre”.

Agregué una semilla, simiente de mi sangre,  
mi “luz de mi corazón por siempre bella”.  
Doncella mayor P. Riquelme, y aprendí paso a paso.  

Seis años más, mi segunda cigüeña:  
mi Rey pequeño, mi papi mono L. M. Riquelme,  
mi varón mágico, mi ser de luz, “iluminado brillante”,  
“gran regalo, don”, corazón asombroso, desafiante,  
más que valiente.  
A veces explotó contigo y me veo en tus ojos  
como si fuera solo tu árbol.

Mi tercera cigüeña, mi doncella hecha Ada,  
mi ojos de polca rubí, labios de zafiro,  
“dulce como la miel” M.A. Riquelme, un manjar, una delicia.

Ya van casi 10 años de mi primera simiente,  
mis tres cigüeñas, como un mini profeta, un pilar de una pequeña nación.  
Y son más de treinta y siete años sin perder la fe.  
Sigo con esperanza y amor de un corazón con un cuarto de su totalidad.

Es parte de mi realidad, y sigo escarbando y llenando extracto de mi memoria.  
Gracias por hacer memoria.  
Fin de este cuento feliz.  
Septiembre 2022....