Autora: Claudia Alejandra Rentería Garcés (Claudiale)
Se levanta el varón, se levanta la mujer,
con la esperanza intacta al amanecer.
Salen a trabajar, a buscar un día mejor,
para darle a su familia una vida con honor.
Quieren darle a sus hijos y a sus padres dignidad,
caminando con esfuerzo por las calles de esta ciudad.
Pero de pronto el motor, una moto que se cruza,
la violencia que adelanta y la vida que se abusa.
Se escuchan los disparos, mucha bala y el terror,
y una herida que atraviesa, destrozando el corazón.
Lo dejan ahí sangrando, sueños rotos en el suelo,
niños huérfanos llorando, y viudas sin consuelo.
¡Despierta, hermano peruano, no te rindas, por favor!
Que la calle no sea un río de lágrimas y dolor.
Basta ya de delincuencia, corrupción y explotación,
exigimos dignidad, levantemos la nación.
Que ya no protejan más al que roba y al que miente,
tenemos que transformarnos en un país consciente.
Madres y padres sumidos en la desesperación,
mientras las casas vacías lloran la desolación.
Vamos rompiendo el silencio, no podemos tolerar,
tanto maltrato y engaño, ya es hora de reclamar.
Hay que poner de nuestra parte, que las voces se presientan,
somos guardianes del futuro, no dejemos que nos mientan.
Por nuestros hijos, por nuestros padres, por la patria que nos llama,
sigue luchando, sigue exigiendo, que la justicia se inflama.
Claudiale te lo dice: ¡Todo es posible, alza la frente!
No te quedes esperando, sé la voz del inocente.
Rompe el silencio, peruano.
Toma fuerte a tu hermano.
Ni una bala, ni un lamento.
Este es nuestro momento.
¡Despierta, Perú, despierta!