Santino Gabriel Torres

Otrora

soñando un porvenir preciado,
extasiado por el mañana
que en mi cabeza resuena próspero.

Qué inhóspito tenerte tan cerca
y a la vez tan lejos,
perplejo ante tus ojos que me esquivan,
murmurando letras bellas
para anestesiar mi dolor.

Qué feo acostumbrarse al error
y no a la vida deseada.

Qué inútil fui ese día,
a la periferia de tu cuerpo,
anhelando el otrora,
besando tu frente,
sentir tus manos calientes
acariciando mi pecho descubierto.