Me siento perdido, en el amazonas. Estoy perdido, en tu mirada, que nunca observa mis pupilas. En aquellas pecas que te brindó el sol, mientras yo solo puedo ofrecerte esta forma triste de quererte. En ese valle, que solía ser de sufrimiento, pero que desde que llegaste tú, solo se derraman lágrimas en dirección a tu corazón. Y aún así no me preocupa perderme, porque aún guardo la esperanza de que, algún día, seas tú quien me encuentre.