Lapicero
Como un colega sincero
vengo a loar a un amigo,
que es mi cómplice y testigo
y también, fiel compañero.
Compartimos los secretos,
las respuestas de las cosas,
las preguntas misteriosas,
los cuadernos y vocetos.
Es consciente y me acompaña
a viajar de arriba a abajo;
es contento en su trabajo,
no hace cambios de calaña.
Mientras pienso, circunscribe
las ideas a montones;
como no habla, mis razones
son razones que él escribe.
Sabedor de los ardores,
de la musa empedernida:
de por quiénes doy la vida
y por cuáles, ni las flores.
Judicial es del proceso,
abogado de mis penas:
de canéforas, mecenas,
mas de hetairas, embeleso.
De pasión, conoce mucha...
sensaciones él padece,
sabe bien lo que merece,
los consejos pues escucha.
Yo sentado y él de pie,
yo de pie y él sentado;
entre dos, lado con lado,
qué no sabe y qué no sé.
Lapicero, fiel amigo,
con tu savia fulgurante
haces ver que cada instante
es mejor si vas conmigo.
Samuel Dixon