Luis Rayo

LOS POEMAS QUE HACEMOS

No lograba entender el color de las flores

ni la dulce armonía de las abejas,

ni me explicaba al humano en sociedad;

desconocía la luz de las luciérnagas.

 

Entiendo ahora el valor de servir,

camino fiel hacia la trascendencia,

y por encima de todo, el gozo

de hacer algo por alguien más.

 

Me percaté de la gran humildad

que va naciendo en los corazones,

venciendo siempre al vacío atroz.

 

Y lo que no puedo ya olvidar

es que los versos que hoy hacemos

son una forma de dar servicio

para sanar a los demás.