Cuando contemplo ese cielo
impregnado de centellas,
esas tantas cosas bellas
apareces como anhelo;
eres luz en mi desvelo,
superior a todas ellas,
y te envidian las estrellas
por brindarme tal consuelo;
eres de cristal, la rosa,
la más hermosa fagancia
y superior sutileza;
en fin, eres tan hermosa,
es tan grande tu prestancia
como inmensa tu belleza...