Noa Subin

El Tejedor de Sueños: Un Canto a la Creación

Soy el Tejedor de Sueños, hilando versos con luz de luna,

entrelazando silencios con melodías que ninguna pluma captura.

No busques mi rostro en la multitud,

ni mi nombre en las estelas, soy solo un eco en el viento, un susurro entre las estrellas.

 

Mis manos, curtidas por el tiempo y la tinta derramada,

dibujan paisajes en el aire, donde la imaginación se desata y se alaba.

Cada palabra es un hilo de seda, tejido con paciencia y esmero, cada verso,

un nudo que une almas, un lazo que rompe el acero.

 

No soy dueño de la inspiración, solo un humilde servidor,

un canal por donde fluye la magia, un intérprete del amor.

Escucho las voces de la naturaleza, los lamentos del corazón,

y las transformo en poemas que sanan, que inspiran, que dan razón.

 

He visto amaneceres que pintan el cielo de mil colores,

he sentido el dolor de la ausencia, el peso de los dolores.

He amado con locura, he llorado con desesperación,

y he aprendido que la vida es un tapiz de luces y sombras en completa sinrazón.

 

No pretendo cambiar el mundo con mis versos sencillos,

solo sembrar semillas de esperanza en corazones sencillos.

Ofrecer un refugio en la tormenta, un oasis en el desierto,

una caricia en el alma, un abrazo sincero, un amor incierto.

 

Así que si encuentras mis poemas, no me busques a mí,

sino a ti mismo en ellos, a tu esencia, a tu existir.

Porque yo soy solo el Tejedor de Sueños, un humilde artesano,

y tú eres la obra de arte, el poema vivo, el ser humano.