Jhetse

Banderas para sudarios

ººº

Tanta lucha sin sentido
que al valor tanto se aferra,
y fantasmas de pasados
son ya vientos de los prados
que acarician a la tierra.

 

Ellos, los que aún caminan
con cadena ensangrentada
de eslabones entre pechos;
quisieron atar derechos
pero nunca ataron nada,

porque fueron pobres libres
bajo mentiras de cobres
dando sangre por centavos,
pues fueron libres esclavos
porque fueron libres pobres.

Sigue igual y todo sigue
con plegarias de alabanza;
son los mismos los erarios
que alimentan los sudarios
con una vana esperanza.

 

Nada cambia en los destinos,
ni en el Dios y sus memorias,
ni en fetiches de tiranos,
nada en los llantos de ancianos,
poetas que lloran glorias.

Pero esos vientos de prados,
sufrimientos que palpitan,
hablan de infamia y dolor,
dicen del fango traidor
y con respuestas nos gritan:

 

Desdichadas las promesas
de las bestias consentidas,
las que corruptas van
derramando miel y pan,
como alientos de la vida,

porque siempre, siempre, siempre,
será lo que el mal ordene,
y los placeres, su fruto,
son mentiras para el luto,
lo que el pueblo solo tiene,

y los tiranos presentan
sus capotes, las banderas,
y qué gracia, qué virtud
conlleva a la esclavitud
que atraviesa las fronteras;

mueren unos, vienen otros,
siempre con mismo semblante,
pero el alma se revuelve
cuando el cielo se disuelve
ante el infierno de Dante,

y entre sus muertas sonrisas
enseñan dientes brillantes.
Tanta locura y sus cuentos
gritará a los cuatros vientos:
¡Lázaro, no te levantes!

 

En banquetes de demonios,
hombres se sirven en platos,
y por ellos, sus amores,
los sirven con negras flores,
guarnición para insensatos.

 

El tiempo pasa, y vuela,
agua y sol sobre la tierra,
y eso que hay bajo el cielo
se alimenta del consuelo
que pone en vigor la guerra,

y esos demonios, las bestias
que con sus babas deliran,
tan solo producen muertos,
muertos con ojos abiertos
que no ven, tan solo miran.

 

No haya muerte, vive vida,
cuánto bien si tu quisieras
dar los bienes necesarios
y no usar como sudarios
los colores de banderas.

Tiempos van y tiempos vienen
y quién verá un dia, no ahora,
tan solo labrar los frutos,
ver a la tierra sin lutos,
la que ahora, solo llora.

 

ºººº

 

Jhetsefany