Nelly Cevallos - Liora

Los hombres que no saben si tienen manos

Los hombres que no saben si tienen manos


Señores, el lunes no viene a cuento.
El pan —digo— se ha quedado sordo.
Y la calle tiene ese color de hueso
que no recuerda dónde dejó su sangre.

Me miro la rodilla: un hueco
que pide a gritos un préstamo,
no de dinero, sino de calor,
del roce de otra rodilla,
de un mendigo antiguo.

Y pregunto… ¿quién contesta
con esa muda voz de campanario roto?
Si somos todos la misma noche,
¿por qué este codo se siente ajeno,
como fruta olvidada en un tejado?

La madre.
La madre siempre.
Ella no sabe que mi sombra
ya no le cabe en el cuarto;
que mi pena es ahora una baldosa
sin memoria, donde nadie ha llorado.

¡Y nadie se sienta!
Nadie a este lado del vaso.
Si hasta la sed aprendió a ser neutra,
a no preguntar por el agua que falta.

Me duele la ausencia
de los verbos que nos unen.
Y así, solo,
con mi costilla de hombre
y sin otra fe que la de contar mis dedos,
compruebo si me falta un alma.

 

Autor : 

© Nelly Cevallos—Liora

22 de mayo al año 2026