Cada mañana nace un nuevo presente, una página limpia para intentar lo que aún no hemos logrado. Aquí, en el cierre de este día, sepulto el dolor y las lágrimas. Me doy el permiso de escribir un nuevo capítulo donde soy el dueño de mi destino, donde puedo amar intensamente y convertir mis sueños en realidad.
Te pido perdón si en este trayecto te ofendí o te fallé con mis palabras o mis actos; lo siento profundamente. Al salir el sol, dejemos el ayer en el pasado. Anhelo amarte con fuerzas frescas, abrazarte con la magia de la primera vez y pronunciar tu nombre con un orgullo inquebrantable. Que este latido sea el motor de nuestro nuevo amanecer.
Le digo adiós al rencor, al odio y a todo lo que hiere. Elijo abrazar la paz, la alegría y el amor para caminar hacia el mañana. ¿Me acompañas?