Escucho canciones,
escribo poemas que gritan y sollozan
lo que mis palabras no pueden decir,
un lenguaje oculto en cada verso,
un susurro que rompe el silencio.
Las notas se vuelven lágrimas,
las letras, un puente que acaricia el alma,
donde guardo los secretos
que no me atrevo a revelar.
Cada poema es un espejo roto,
reflejos de un dolor callado,
una voz que busca en la penumbra,
la luz que aún no encuentra.
Escucho canciones,
escribo poemas que gritan y sollozan,
porque a veces el corazón habla
cuando la boca se queda muda.