(Soneto melódico)
Y es que hablar de alegría en poesía
es hablar de tu boca encantadora
y de toda la dicha precursora
que alimenta mi sangre en su bahía.
Es hablar de tus lirios, alma mía…
del oasis divino, de tu flora,
del rubor que se cierne en la cantora
comisura morena, nada fría.
Alegría conlleva lo acendrado,
lo acendrado elocuente, de tus besos
ya melifluos, nacientes al dorado.
Alegría es tu risa en los traviesos
eslabones de cielo nacarado.
Alegría: mis labios siempre presos.