De amor aún me duelen las rodillas,
en mis dientes te quedaste grabada
tanto que tu nombre hiere mis encías;
¡Espera! La herida no está cerrada;
dile al tiempo “la herida aún sangra”,
dile que si un segundo me daría,
prometo que no tardo casi nada,
solo hasta sanarme me quedaría.
Qué bonitas lucen esas hortensias
apaga la luz y no la recuerdes
que esas flores aún tienen su esencia;
que sus pétalos mi sangre en presencia.
Oye pétalo, de ella no me acuerdes
que mis manos tiemblan con sus esencias.