Kamar Oruga

A Veces

A veces, 

cuando salgo a vagar por las noches me pierdo entre los caminos de mi mente, 

de repente, 

me detengo en una esquina rota y todo el pasado se reconstruye en mi mirada,

ensimismado,

siento el placer del instante en el que todas mis versiones se unen en este momento inútil,

y ahora que mi pensamiento no altera su movimiento puedo sentirme el creador de mundos imposibles, de realidades tan distantes como la noche del día.

 

A veces, cuando sueño, 

puedo ver lo que realmente quiero, y otras veces, 

sólo puedo ver la superficie de lo que realmente deseo. 

La naturaleza nunca miente,

es lo real,

por eso un hombre es un árbol, profundo en sus raíces y potencialmente en crecimiento.

Así la vida sólo tiene sentido si está en perfecta simetría con el cielo,

de lo contrario, el hombre deja de ser un árbol para convertirse en máquina, en número, en un elemento descartable, 

deja de ser eterno.

 

A veces, 

cuando camino entre las sombras, los recuerdos de la infancia renacen en mí, 

y me hablan de sueños 

y de misterios 

y de tierras a las que nunca nadie llegó 

y de tiempos ancestrales 

donde las flores 

producían un resplandor,

entonces me detengo 

y contemplo mi imaginación,

y la verdad se me revela desnuda ante mí: Escribo siendo niño.

 

A veces, 

cuando sueño,

vivo enajenado en un mundo pacífico y de eterna esperanza,

entonces me despierto 

y la realidad me alcanza.

Las cosas sólo son cosas 

pero mi mente las deforma,

los sueños sólo son sueños 

y en vano creo ser el dueño.

Si alguna vez 

me encuentran por el camino, díganle al mundo 

que fui poeta y pobre,

o no le digan nada.