Me había
acostumbrado.
El café de la mañana en la terraza
y las noticias sonando en la radio.
El reloj
marcando las horas en invierno,
en otoño y todo el año.
El perro recorriendo la casa
y esperando el momento en que
llegábamos para saltar encima
y regañarnos.
Me había acostumbrado
al café,
a la terraza,
al perro esperando,
al invierno,
al otoño...
todo el año.
L.G.