JUSTO ALDÚ

MINISTROS DE PLÁSTICO

La ciudad que vende abrazos
en vitrinas con neón;
ya hasta se alquilan los pasos
para entrar al corazón.

Hay un diputado obeso
predicando austeridad,
mientras desayuna un queso
hecho con esa humedad.

Los pobres hacen la fila
como estatuas sin salario;
la esperanza se ventila
en un hospital bancario.

Un pastor bendice drones
y agua de supermercado;
Dios bosteza en los balcones
del barrio desamparado.

La justicia está cansada
de usar venda y uniforme;
cobra entrada anticipada
para el circo del informe.

Un niño vende semáforos
dibujados con carbón,
mientras los ministros fósforos
arden en televisión.

Ya la patria es una anciana
con maquillaje de estreno,
que baila sobre una grana
de promesas y veneno.

Y mientras brindan sonrisas
desde un balcón de reflejos,
nos venden patrias sumisas:
nos tomaron de pendejos.

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