Saludos para ti, de mí.
¿Cómo te encuentras?
Hace días me acordé de ti.
¿Aún en matemática te concentras?
¿Recuerdas las caminatas por los pasillos?
¿Cuando nos dispersábamos y hablábamos de otros temas?
¿Recuerdas que competíamos por quién tenía más anillos,
o cuando en las tardes escribíamos poemas?
Cuando pensé en ti,
me di cuenta de que te extraño.
Espero que sientas lo mismo por mí.
Espero que no termine todo en un engaño.
Querida amiga,
cuando nuestros caminos se separen,
piensa en mí con una sonrisa.
Espero que tus ojos se aclaren,
pues para eso he estado en tu vida.
Esto es lo que te diré un futuro día.
Ojalá no me olvides, querida amiga.
L. Telli