A la vana presunción del ingenio artificial
Miré los muros de la mente humana,
si un tiempo fuertes, hoy desmoronados,
por números y cifras cautivados,
en una red de luz, vil y tirana.
Buscáis en el metal virtud temprana,
dando al silicio afectos alquilados;
mas son vuestros ingenios ya finados
en esta sombra que a la vida aplana.
No es pensamiento, es eco de la nada,
máquina que el engaño multiplica,
siendo de vuestra voz cárcel dorada.
Quien la verdad al cómputo publica,
halla la muerte en cifra disfrazada,
y el alma en el error se sacrifica.