No dejo de pensar en ti, es un asedio,
un verso que en mi mente no descansa;
eres el fin de todo mi remedio
y el ancla que me da la confianza.
Te pienso en el café de la mañana,
cuando el sol apenas roza la ventana,
y te hallo en la lectura cotidiana,
como una estrofa dulce y soberana.
Si miro al cielo, encuentro tu mirada,
si escucho el ruido, escucho tu canción;
estás en la palabra no lanzada
y en cada pulso de mi corazón.
No es que lo busque, es que ya eres parte
del aire, del camino y del desvelo;
no dejo de pensarte... y al pensarte,
dibujo con tu nombre todo el cielo.
© 2026 Oney ✒️