Alberto Escobar

Ciencia

 

 

Para qué...
Para qué saber ya.
Las luces del circo
acaban de apagarse.
La identica, monótona noche
se cierne allá afuera,
el camino, cierto, la cama
hambrienta y fría, la puerta
que aisla mi intemperie 
íntima, cerrada, espera llave,
la cena, prevista, la sorpresa
ni está ni se le espera.
Saber ahora, ¿para qué?
El poso que en mí yace
impide más que vale
y desaprender, librar el peso
es de lo que, ahora, se trata. 
Que el que fue mi útero devenga
polvo de sepultura, y el hoyo
donde he de desembocar útero, 
y levantarme al mundo armado
de flamante y robusta armadura.
Ahora, ya, el camino es recto.
La antigua broza, el polvo 
que a mi paso se levantaba
obstruyendo la pituitaria,
voló ya a otras geografías,
y el camino, ya, previsible, 
una gota que tras otra
caen de un grifo mal cerrado. 
Mi ciencia, toda, sobra, 
y quiero donarla, abnegado,
a quien la senda aborda.