Eres el tiempo mío,
que sincronizas en mi corazón su latido,
la fuerza de mi destino...
Luz en la que vivo,
por tu buen amor, paciente y generoso,
conteniendo un todo...
Y en nombre del deseo,
ambos montamos en el primer tren al cielo,
levantando el vuelo...
Al final extasiado,
sobre el regazo de tu mirada me cobijo,
tal que un milagro...