Te busqué en las flores del alba,
te busqué en la sonrisa del día,
te busqué en los ecos del viento,
en cada rincón, mi melancolía.
Te busqué en los sueños fugaces,
en el brillo de estrellas perdidas,
te busqué en el canto del río,
en la esencia de todas las vidas.
Y ahora que el tiempo se ha desvanecido,
la soledad pesa, un manto helado,
tras el sinfín de esta búsqueda eterna,
mi corazón grita: ¿dónde has quedado?